Primero nos levantamos las chicas para jugar un partido y hacer una mesa de otro, el cual ganamos de 1. Mientras, los chicos fueron a jugar otro partido que no pudieron ganar.
En este primer partido femenino, los chicos fueron a apoyarnos y a ver cómo en los últimos segundos pasamos de estar perdiendo a ganar con una sola canasta.
Por otro lado, el partido de ellos fue, palabras textuales de uno de los integrantes del equipo "Jugamos bien, pero nos metieron una felpa" Emotivas palabras de dicho jugador.
Después de estos primeros partidos, nosotras volvimos al comedor para almorzar a una hora más propia de desayuno, unos buenos macarrones a la carbonara siempre entran bien a las 11:45 de la mañana.
Después, siguiendo nuestra línea tanto los chicos como las chicas, ellos volvieron a perder y nosotras volvimos a ganar de 1 (el día de la marmota).
Entre tanto, el equipo femenino fue a visitar la Alexander Platz, donde se encontraron con el equipo masculino después de ellos haber jugado, otro de sus jugadores hizo una declaración aún mas emotiva "La primera parte fue penosa, y la segundo menos penosa (gracias Mario)" esto deja ver cómo el cansancio empieza a afectar.
Por último, nos encontramos todos en la célebre plaza en la que Amanda, jugadora del equipo femenino, encontró al amor de su vida, que asombrosamente resultó no ser Beckham sino un mono capuchino de peluche, con el que se hizo una sesión de fotos (no hagan el chiste del "mono espresso", ya está hecho).
Y ahora (21:10h) estamos aquí, en el hostal, los tres periodistas sentados escribiendo esta trabajada y exitosa crónica.
María Perdigón, Fabián Sosa, Selene Pérez.